lunes, 23 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad 2013



José emigrante
Antonio García Velasco

José, el diplomado en manipulación técnica de la madera, no tenía trabajo. Le acababa de nacer un hijo y, ante la amenaza del hambre herodiana, decidió emigrar al extranjero. Su esposa, María, le mostró sus temores:

-Es un niño demasiado pequeño para tan largo viaje…

-Peor es la amenaza del hambre herodiana. Son demasiados los niños que están muriendo de hambre, muchos más los que, por falta de recursos en la familia, sufren malnutrición. No quiero que nuestro hijo muera de hambruna. Con los pocos ahorros que tenemos, podremos viajar a Egipto. Este país está viviendo años de prosperidad… Están pidiendo especialistas como yo… Nos vamos, María, nos vamos. No me faltará el trabajo y nuestro hijo crecerá alimentado en condiciones.

-Lo que tú digas, José –se resignó María.

Comenzaron los preparativos del viaje: las bolsas con la ropa, el hatillo de la criaturita de tan pocas semanas, un par de zurrones con comida… No les quedaba otra alternativa que caminar. A ratos podrían ir, sobre todo la mujer con el niño, montados en la burrilla que tenían en casa. Emprendieron el viaje.

Un día pasaron por un huerto donde lucían las naranjas más jugosas… José y María se miraron, sin atreverse a coger una… Apareció el guarda o dueño del naranjal.

-Denos una naranja, buen hombre, que venimos muertos de sed.

-No veo –dijo el hombre-. Entre usted mismo y coja las que desee. Naranjas hay de sobra para mí y para mi familia. Cójalas de las más gordas, que son las más jugosas.

José fue a recoger un cesto de naranjas. Mientras tanto, María preguntó al hortelano:

-¿Qué le ocurre, buen hombre?

-No veo bien, apenas los bultos.

-Le daré un ungüento que llevo por si mi hijo lo necesita. Debe ponérselo de modo que le entre en los ojos. Mejor, permítame que se lo ponga yo.

María dejó al niño que llevaba en los brazos reclinado sobre unas pajazas del suelo. La burra, desde que pararon, se dedicaba a hurgar entra la maleza en busca de yerbas comestibles. La mujer se acercó al hombre y untó la pomada en sus ojos. Comenzaron a correr lágrimas por los lacrimales del ciego… Se restregó intensamente.

-¡Veo! –gritó al poco. Buena mujer, me has devuelto la vista. Gracias, muchas gracias.

En esto volvió José con su cesto repleto de naranjas.

-Muchas gracias, buen hombre –dijo al hortelano, que ya se alejaba corriendo y dando gritos de alegría.

-¿Qué le ocurre?

-Le he puesto el ungüento en los ojos y ha recuperado la visión… Supongo que va a comunicárselo a su familia.

-Debemos seguir el viaje –dijo José.

Y hacia Egipto continuaron. El marido, con su báculo, caminando. La mujer, subida en la burra,  con un bebé en brazos, huyendo de la hambruna que mata, como Herodes, a los inocentes. La pregunta siempre es la misma: ¿Mejorarían las condiciones de vida en un país extraño? Se arriesgan los desempleados a marchar lejos, adentrándose en lo desconocido, en busca de un incierto trabajo, su único medio de honrada supervivencia. Mientras, los ricos se refocilan en banquetes y orgías, nadando en una abundancia que no merecen, en una abundancia que las leyes y los gobiernos protegen frente a millones de parados. Faltos estamos de ungüentos que nos curen la ceguera. O acaso, la curan sólo a quienes ya poseen el don de la generosidad, la solidaridad, el sentido de la justicia. Como el hortelano de este cuento.

martes, 29 de octubre de 2013

¿Cuándo tenemos derecho a decidir qué?


Derecho a decidir
Antonio García Velasco

Dijo uno: No puedo decidir el colegio al que quiero que vayan mis hijos. Pues solicito el que creo más conveniente y los puntos (declaración de la renta, cercanía del domicilio familiar, etc.), según el baremos que yo no he decidido, no me alcanzan.

Mi hijo mayor tampoco puede decidir su carrera, pues sus notas imponen sus estudios –replicó otro.

Dijo el tercer contertulio: No puedo decidir sobre la compra del coche que me gusta, pues el presupuesto no me llega ni para la oferta pive del más barato. Imaginemos la opción para cada uno de los cinco millones de parados.

Añadió un cuarto: No puedo decidir sobre la casa en la que quiero vivir y he de conformarme con el piso hipotecado hasta la jubilación donde estoy viviendo.

El quinto contribuyó con: No puedo decidir el hospital donde ir a curarme, ni el laboratorio de las medicinas que podrían sanarme. El hospital tiene que ser el que toque al distrito de mi casa. Los medicamentos, los que imponga el gobierno de la autonomía.

Sumó otro paisano que resultó ser funcionario: El médico al que visitaba por mi mal se ha quitado de la compañía médica y no puedo decidir una nueva consulta. Sin que me cueste los cuartos.

Dijo un catalán que en Cataluña vive: No puedo decidir, sin problemas, que mi hijo reciba la enseñanza en español, mi lengua materna y la suya.

Por no poder decidir –fue la contribución de otro-, ni los políticos que formen el gobierno, pues votas a unos y luego, las alianzas anulan tu voto.

Dijo otro: Ni sobre impuestos podemos decidir, ni sobre Educación, ni sobre Sanidad, ni sobre las pensiones… Los políticos deciden por ti, tantas veces en tu contra. Y siempre a favor del sueldo de ellos, las pensiones de ellos, sus privilegios. Y si son los servidores del pueblo, ¿por qué no es el pueblo quien decide su sueldo y su pensión?

Añadió el más callado: Yo quiero decidir mi puesto de trabajo, el sueldo que debo ganar, el horario de estar ocupado, rindiendo, claro. No puedo, no puedo decidir. He de conformarme con lo que tengo.

Otro levantó la mano: No puedo decidir ni la hora de acostarme o levantarme, ni la moneda con la que pagar, ni el precio justo de los alimentos de primera necesidad, ni de segunda o tercera.

Ah, añadí, pero al menos en Cataluña quieren votar el derecho a decidir.

Y si sale el sí, ¿quiénes podrán decidir algo de los que hemos mencionado aquí? La libertad es una quimera. Y ciertos empeños políticos –derecho a decidir, con todas sus connotaciones independentistas-, un anacronismo que sólo alimenta ambiciones personales, si no locuras desde las que seguir fijado a la poltrona. Sin contar que nos encontramos ante un juego semántico al que no se puede decir NO, a menos que se explique su verdadero alcance. ¿Lo harán?

Apuramos la cerveza y marchamos cada uno por donde había venido.

jueves, 8 de agosto de 2013

Arañas en el Libro de Poemas de García Lorca


García Lorca, poeta de la araña

Antonio García Velasco

   El término "araña" es notablemente usado por Federico García Lorca en su obra poética. Los valores y contextos de tal uso son variados y dignos de consideración. Mi estudio de tal término abarca toda su obra, pero, en esta ocasión, me limito al Libro de Poemas (1921), primer libro de versos publicado por el poeta.

   La primera aparición de "araña" pertenece a un fantástico poema de desenvolvimiento fabulario: "Los encuentros de un caracol aventurero". Nos describe el paisaje, el escenario habitual del caracol que un día decide "ver el fin de la senda", emprender la aventura. En ese paisaje de una "mañana quieta", de "dulzura infantil", de "vaho tembloroso", las arañas "tienden / sus caminos de seda / -rayas al cristal limpio / del aire-...". La doble imagen que define la tela de araña recogen una doble visión, la de la propia araña, para la que sus hilos son caminos y la visión del observador (poeta, caracol, paseante sensible...), para quien los tejidos de la araña son sólo rayas (metáfora) en el "cristal limpio del aire" (nueva expresión metafórica). La imaginación poética de un autor como Lorca se pone de manifiesto en estos temas aparentemente triviales. Aunque, con el paseo del caracol nos plantee una cuestión absolutamente transcendente: el "más allá", la vida eterna. Sin embargo, no entremos nosotros ahora en tales profundidades.

   En el poema "Canción menor", fechado en Granada en 1918, nos presenta también un paseo: el del "yo" poeta mientras se siente desilusionado y apenado por la añoranza del amor imposible. Pues "... El amor / bello y lindo se ha escondido / bajo una araña. El sol / como otra araña me oculta / con sus patas de oro". El amor es un sol que se esconde bajo una araña, el sol es también una araña que oculta al enamorado: la imposibilidad del amor se hace evidente. En este poema se nota una cierta inexperiencia en ciertos versos de tonos un tanto cursilones, pero ello es otro tema.

   La "Balada triste", también de 1918, la "araña gris" es el término metafórico que equivale al paso del tiempo que produce el desengaño: "¡Mi corazón es una mariposa, / niños buenos del prado!, que presa por la araña gris del tiempo / tiene el polen fatal del desengaño".

   Una "Elegía" dedicada a una mujer que morirá virgen: "Tu cuerpo irá a la tumba / intacto de emociones", predice y, antes, nos la describe llena de deseos y frustraciones. Nos recuerda aquellas hijas de Bernarda Alba. Es una araña la que teje el velo infecundo de esa mujer: "Llevas en la boca tu melancolía / de pureza muerta, y en la dionisiaca / copa de tu vientre la araña que teje / el velo infecundo que cubre la entraña / nunca florecida con las vivas rosas / fruto de los besos".

   "Elegía del silencio", poema que desarrolla el tema del silencio y sus posibles alteraciones, nos dice: "Taladrado de estrellas / y maduro de música, / ¿dónde llevas, silencio, / tu dolor extrahumano, / dolor de estar cautivo / en la araña melódica, / ciego ya para siempre / tu manantial sagrado?" El silencio hoy es un prisionero en "la araña" de tantos ruidos: gritos, palabras, música, estruendos diversos... El silencio sólo será posible si de nuevo vuelve la noche eterna, donde, oh silencio, "antes que Dios y el Tiempo, / manabas sosegado". Estamos todos envueltos en esa tela de araña melódica o vocinglera que hace imposible el silencio.

   En el poema "Sueño", el término "araña" aparece cuatro veces formando parte del primer y segundo estribillo, como imagen de "olvido" (dos veces) y de "silencio" (otras dos veces). Invoca en el primer caso "Llénalo con tus hilos / araña del olvido", "Araña del silencio, / téjele tu misterio". Así, pues, el poeta nos presenta el silencio y el olvido como arañas capaces de hacer olvidar y envolver en el misterio.

   En un "Paisaje" que tiene tanto de dibujo lúdico infantil como de desolación y pesadilla ("Las estrellas apagadas / llenan de ceniza el río / verdoso y frío..."), "todo llora por costumbre, / todo el campo se lamenta / sin darse cuenta" y "despeino mi alma muerta / con arañas de miradas / olvidadas".

   En el "Patio húmedo", la araña en el laurel nos da una estampa de patio abandonado. Nos repite "Las arañas / iban por los laureles".

   Por último en "Invocación al laurel", poema de evidentes tonos modernistas, escrito en 1919, nos habla de telarañas: "Todo hablaba dulce a mi corazón / temblando en los hilos de sonora seda / con que el agua envuelve las cosas paradas / como telaraña de armonía eterna". Incluso, a mayor abundamiento en el modernismo, en algunas ediciones, "harmonía" aparece escrito con hache, según el gusto de Rubén Darío y sus seguidores. De nuevo estamos ante la imagen de una tela envolvente que lo mismo puede ser de tiempo, que de armonía, que de olvido, que de luminosidad...

   ¿Conclusiones? La primera es que hay términos cuya presencia en la obra de un poeta resulta sospechosamente abundante. La segunda: tales términos adquieren un valor polisémico no exento de sentidos contradictorios. "Araña" es una de esas palabras en la poesía de Federico García Lorca. Quizás habría que enlazarla con el simbolismo de la araña en diferentes culturas. Por ejemplo, para el Islam la araña es tanto un símbolo favorable como nefasto, ya que si una araña salva la vida del Profeta tejiendo su tela protectora, también quien no sigue el camino de Dios tiene su paralelismo en la araña, cuya casa es la más endeble. Para los ashanti, el hombre fue creado por una gran araña y en la India se ve como un importantísimo símbolo cosmológico: la tela radiada es el sol que segrega sus rayos. También algunos ven en la elevación de la araña por el hilo que ella misma emana el símbolo de la libertad, de la realización espiritual... Los mitos son muchos y bien merecería establecer la conexión de las imágenes lorquianas con el simbolismo mitológico del arácnido del orden de los araneidos. Da lo mismo que tal simbolismo fuese conocido o sólo intuido por el poeta.

miércoles, 24 de julio de 2013


Libro 2113
Antonio García Velasco

En lo más interesante de la novela, me salta un aviso inoportuno al primer plano de la pantalla: “Se ha agotado la batería: el ebook se va a apagar”. Debo, pues, aplazar la lectura hasta que pueda reponer la carga.

Pienso en la necesidad de encontrar un soporte literario de fácil transporte, que no dependa de la energía eléctrica, que posea independencia de la tecnología, de los enchufes, de los cables, que se pueda leer en cualquier momento y lugar, sin condicionamientos ajenos al lector.

Ciertamente el lector puede tener sueño, estar cansado, abrumado, desbordado y, en consecuencia, estar desprovisto de ánimos, de ganas de leer, pero, si quiere proseguir o iniciar la lectura, el objeto soporte de la obra literaria no se lo impediría.

Las circunstancias personales o familiares pueden dificultar, o imposibilitar la lectura, pero ello resulta inherente al ser humano.

A veces, el impedimento ajeno al lector es la falta de luz, pero esta falta constituye un fenómeno tan natural como la sucesión del día y la noche.

Con el artilugio aludido, leer o no leer sería independiente de cables, litios, adaptadores de cargas eléctricas. Se hace necesario un soporte como el que añoro en este momento en que, en el clímax de la historia, salta la chispa del agotamiento y el e-libro se apaga.

Mi amiga Elena, tan metida ella en proyectos y campañas de lectura y comprensión lectora, me dice que ese objeto del que hablo ya estuvo inventado y en uso durante siglos. Ahora, aunque se considera obsoleto y las generaciones actuales lo ignoran, aún se conserva en unos lugares llamados bibliotecas. Ella dice que fue muy apreciado, símbolo del saber y la cultura. Tengo que investigar sobre este asunto.

lunes, 22 de julio de 2013

Velada poética


II Velada Poética "Un Plato por un poema"

Antonio García Velasco

El amor a la poesía de José Luis Pérez Fuillerat lo llevó a organizar en su casa, diremos de verano, allá por Torre de Benagalbón, la II Velada Poética, subtitulada, no sin cierto humor, “Un plato por un poema”, ya que no se trataba de dar un plato (de comida se supone) por un poema, sino de que cada uno de los asistente uniera, al arte de hacer versos, el arte de llevar viandas de cocina propia o ajena, que de todo hubo. Los anfitriones, José Luis, Carmen su esposa y sus hijos, ya se ocuparon, al unísono, de que nada faltase.

Fue una velada entrañable. Corrieron los manjares y las bebidas hasta que cada uno llenó su ojo o/y su tripa, leyeron sus poemas –uno por poeta- los invitados y, después, el poeta superinvitado, Ángel Alberto Núñez, leyó varias obras, acompañado por Carmen Ponce, al cante, y Pepe Vela ("Filigrana") a la guitarra, y la proyección de diapositivas. Estos artistas, (Carmen y Pepe) interpretaron, como guinda de la fiesta, una serie de canciones, junto a la esposa de éste, Esperanza, que los acompañó con palmas y algún baile. Más tarde hubo extras, como el recital de castañuelas de Pepe Vela, su miniconferencia sobre el origen de este instrumento musical y el poema recitado por Juan Real, presidente de la Asociación Nacional de Rapsodas, o el del joven poeta Jesús Baena, acompañado “a la improvisación” por la guitarra -¿cómo no?- de Pepe Vela. Nos dieron las tantas de la noche en aquel ambiente distendido y grato, lírico y musical y, sobre todo, de amistad y “buen rollo”, que dirían algunos. Por poner nombre a los autores lectores –espero no olvidar a ninguno, disculpas pido, en tal caso-, por orden alfabético: Adoración López Castro (Dori), Alice Wagner, Antonio García Velasco, Carlos Rodríguez Ipiens, Francisco Muñoz Soler, Hermenegildo Delgado, Inés María Guzmán, Jesús Baena, Jorge Villalobos Portalés, José Luis Ortiz, José Luis Pérez Fuillerat, Juan Real, María Jesús Campos, María José Fernández y Víctor Manuel Pérez Benítez.

Como final, pasada la “resaca” de la fiesta veraniega, musical y poemática, José Luis Pérez Fuillerat nos aplaza para el próximo año y celebra el encuentro, con un poema titulado “Amigos”, que, con su permiso, me permito reproducir: “Voy buscando palabras que eternicen lo nuestro, / que subrayen abrazos y prediquen los besos, / que no mueran borradas sin calor en el pecho. // Voy buscando palabras que acaricien los labios, / que cercenen heridas o las aleje el viento, / que se muestren conformes con la voz y el silencio; / que me den con su aliento la respuesta acertada / a posibles preguntas de aquel primer encuentro. // Voy buscando palabras que no tengan modelo / que distingan lo nuestro de cualquier copia falsa, / que no imiten las risas ni los llantos superfluos, / ni los gestos de altura ni el abrazo hechicero. // Voy buscando y me encuentro con palabras muy claras, / que no tienen misterio, que aparecen primeras / en cualquier diccionario, magistral de los verbos: / a de acercar rendida por la b de besar. // Son palabras sin moras ni celadas nocturnas, / sin roturas ni estrías, sin espinas clavadas, / sin caminos angostos ni empedradas veredas. / Marcan sílabas fuertes y de un ritmo sin par. / Me he atrevido a escribirlas a sabiendas que donde / ellas queden impresas… nadie podrá borrar”. El lujo del 20 del mes séptimo de 2013.

martes, 28 de mayo de 2013

El trino amarillo del canario


Los trinos amarillos del canario
Antonio García Velasco

El canario seguía en su jaula, con sus cantos ajenos al enredo que suponía la nueva situación: se había desplomado parte del techo de la casa y era necesario envigar de nuevo todo el soporte del tejado, El perito que fue a calibrar los daños había dejado claro que, antes o después, mejor antes, había que derribar toda la techumbre del edificio y reconstruirla con materiales adecuados.

El canario seguía con sus gorjeos, arrullos, canturías. "¡Para cantos estamos!", exclamó el hombre dándole un puñetazo a la jaula.

-Pero, hombre de Dios, ¿qué culpa tiene el pájaro de que el techo se haya caído por tanta lluvia?

-Me tiene harto con su murga y su monserga.

-No debes pagarlo con quien no tiene culpa.

-¿Lo pago con el hombre del tiempo?

-El pobre sólo se limita a anunciar lo que viene. Y la Naturaleza es así, o la casa estaba mal construida. O está vieja. O lo que sea. Lo cierto es que ha ocurrido y no tenemos otro remedio que aceptarlo y repararlo con resignación.

-¿Con resignación? Con dinero se arreglan las desgracias. ¿Y de dónde vamos a sacarlo?

-Tendremos que pedir un préstamo.

-Pero ni la situación ni los bancos están ahora para préstamos.

-No vamos a quedarnos sin tejado.

El canario, olvidado ya del susto provocado por el temblor de jaula, reanudó sus gorgoritos, sus trinos amarillos en honor de Lorca, sus canoros reclamos.

-¿Y tú por qué no te callas? -le gritaron al pobre pajarillo, tan ajeno al derrumbe de la estructura de la casa como a las voces que le dirigían exigiendo su silencio.
-Si el banco no nos presta, tendremos que recurrir a la familia –dijo ella.

-¡Quién de la familia está para préstamos?
-Entre todos. Cada uno lo que pueda. Tú le pides a la tuya, yo, a la mía.

-No veo ahí la solución.
-Pues ya me dirás qué hacemos.

El canario seguía cantarín aquella mañana, como si quisiera compensar el disgusto tenso que ensombrecía la casa. Pero no estaba el ánimo para detenerse en trovas ni filarmonías.
-¡Qué te calles! –le gritó el hombre en los mismos barrotes de la jaula. Retrocedió el pajarillo hasta el otro extremo, con revuelo de plumas y cascarillas de alpiste.

-Que el pobre pajarito no tiene culpa de nada.
-Me tiene desesperado.

-No es el canario, es la situación en la que estamos.
-De acuerdo, sí, lo reconozco. Pero no puedo más.

-Vamos a descansar un poco y ya veremos la mejor solución –dijo ella mientras lo tomaba del brazo y lo empujaba hacia la habitación.
Por fortuna, el derrumbe afectaba a la planta superior de la vivienda, una casamata del barrio llamado Ciudad Jardín, y dejaba aparentemente intactas las habitaciones de la planta baja. Pero el ánimo no estaba para relajamientos sino para zozobras. Vencieron las insistencias de la mujer, convencida de que las relaciones amorosas obrarían el milagro de calmar los ánimos y despejar la mente. En plenos efluvios de pasión estaban cuando acabó de derrumbarse el tejado, que derrumbó el techo de la habitación, que aplastó a la pareja, que hizo callar para siempre al canario de los trinos amarillos.

jueves, 16 de mayo de 2013


Antonio García Velasco
Ejercicios de lectura crítica

Una técnica para fomentar, por una parte, la escritura creativa y, por otra, la lectura crítica consiste en añadir comentarios más o menos jocosos, más o menos disparatados, a los enunciados de un texto dado. Me explico con un ejemplo. Sea el breve poema de Antonio Machado “Todo amor es fantasía: / él inventa el año, el día, / la hora y su melodía; / inventa el amante y, más, / la amada. No prueba nada, / contra el amor, que la amada / no haya existido jamás”. Le ponemos comentario a cada enunciado:

“Todo amor es fantasía”: ¡Adiós! ¿Entonces no es verdad lo que siento por ella? ¿Es sólo una ilusión, una apariencia, nada?

“Él inventa el año, el día, / la hora y su melodía;” ¿El amor es acaso un dios que pone en nosotros fechas, horas, músicas? ¡Caramba con el poeta!

“Inventa el amante, y más / la amada”. ¿Por qué más la amada que el amante? ¿Qué clase de discriminación me estás haciendo, Antonio? ¿Quieres decir que el amante es menos invento que la amada? ¿Por qué?

“No prueba nada, / contra el amor, que la amada / no haya existido jamás”. ¿Y que el amante, sí? O sea, que el amor existe aunque no exista la amada, ni, acaso, el amante. ¿Y de qué se había acusado al amor para que la no existencia de amada y/o amante no sea prueba inculpatoria?

Los comentarios podrían ser muy variados. Pero, de cualquier forma, habremos destrozado el poema, nos lo habremos tomado a broma. Y nada más destructivo que la risa en ciertos momentos.

Ahora, hagamos lo propio con las declaraciones de ciertos políticos. Por ejemplo, sea la cita de Rajoy: “Yo me presenté con un programa electoral en el que prometía que no iba a subir los impuestos. Y probablemente he incumplido esa promesa. Bueno no, probablemente no. He incumplido mis promesas, pero al menos creo que he cumplido con mi deber”.

“Yo me presenté con un programa electoral en el que prometía que no iba a subir los impuestos”. ¡Qué maravilla, tío! No subir impuestos de ningún tipo… Pero si con el otro gobierno no daban los impuestos para pagar deuda pública, ¿cómo se va a pagar ahora? ¡Ah, ya! Recortando, recortando: políticos, sueldo de los políticos, sueldos de los banqueros… chocolates de loro… Menos a presupuestos de educación, sanidad y pensiones, a todo lo demás, tijeretazo.

“Y probablemente he incumplido esa promesa”. ¿Probablemente? IVA que se va, IRPF que se sale… ¿Y cuántos impuestos más en forma de tasas o tazones?

“Bueno no, probablemente no. He incumplido mis promesas”. Como si nos hubiera oído. Lo reconoce el muchacho, menos mal.

“Pero al menos creo que he cumplido con mi deber”. Una cosa es creer que se ha cumplido y otra, distinta, bien distinta, es haberlo cumplido. Aunque, de cualquier forma, ¿quién te ha impuesto ese deber? Mucho nos gustaría saber quién es el impositor o la impositora, porque el deber cumplido es apreciable o no, según y conforme. ¿O no?

Los comentarios podrían ser muy variados. Pero, de cualquier forma, habremos destrozado la declaración, nos la habremos tomado a broma. Y nada más destructivo que la risa en ciertos momentos.

jueves, 21 de marzo de 2013

Programas reunidos: ocio y aprendizaje

Está disponible para todos los interesados el CDROM titulado PROGRAMAS REUNIDOS, OCIO Y APRENDIZAJE I.

Este primer volumen incluye cuatro programas:

Atril-e (programa para la lectura interactiva de libros multimedia, con 8 libros infantiles y/o juveniles, que genera innumerables juegos interactivos y, por supuesto, educativos); Sopa de Letras con imágenes (que puede crear sopas de letras en cuatro idiomas: español, inglés, francés y portugués); CreaDominós didácticos clásicos, programa que permite crear dominós didácticos de una manera sencilla incluso para un niño, y Cuestionario (programa creador de test, que contiene varios ficheros de preguntas de temas variados, pero que permite que dichos ficheros sean creados por el profesorado o el propio alumno como vía de repaso para sus temas de estudio.

Estos programas están disponibles en www.librosencasa.es a un módico precio ya que el CDROM con los cuatro programas, en estuche con cuaderno de instrucciones, se vende por sólo 22 euros. También pueden ser bajados de Internet, siguiendo las instrucciones de esta página Web, al precio de 5 euros por programa.

Esta publicación es una iniciativa que tiene como finalidad difundir programas informáticos creados en el marco del grupo de Investigación Dilingua, del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga. El precio es bajo en relación con la calidad de las aplicaciones y sus utilidades, tanto para crear actividades para imprimir como para resolver en pantalla, con la ventaja, en este caso, de que el propio programa evalúa si están bien o mal resueltos los ejercicios.

miércoles, 13 de marzo de 2013

A la pregunta "Tipos de lectura"


Los tipos de lectura, respuestas

Antonio García Velasco

 Los estudiantes no dejan de sorprenderte. Ni siquiera en la Universidad. Así, a la pregunta concreta “Tipos de lectura” (nos situamos en la asignatura “Didáctica de la Lengua española”, en segundo de magisterio), habían de contestar, con una ligera definición de cada tipo, lo siguiente: lectura lineal, lectura de asimilación, lectura con objetivos o exploratoria, lectura mental profunda y lectura creativa. Así de simple y concreto. La mayoría (95%) contesta adecuadamente, pero, analice el lector las respuestas que transcribo literalmente:

1. Se podrían distinguir básicamente tres tipos de lecturas. En una primera lectura se tiene una ligera idea de lo que va el texto, se obtiene una idea principal. En una segunda lectura se obtiene además de la idea de la primera (que ya se tiene), las ideas secundarias, teniendo una comprensión más profunda en la que se entra a valorar más aspectos. Y, por último, en una tercera lectura, se llega a un razonamiento y valoración crítica del texto leído.

2. Los tipos de lectura que podemos encontrar son: Lectura narrativa en la que se narra una historia o acontecimiento, lectura poética en la cual por medio de la prosa o verso se expresa un sentimiento, lectura teatral que es una representación o escenografía de algo en la que intervienen varios personajes. El ensayo en el cual se presenta un estudio o análisis de un tema en concreto.

3. Tipos de lectura: Hay varios tipos de lectura conocidos como primera lectura, segunda lectura y tercera lectura. La primera lectura es la primera que se realiza en un texto y suele ser rápida sin pararse mucho en lo que no se entiende. La segunda lectura es la que se realiza a continuación, intentando comprender y entender los términos, ideas, etc., suele ser lenta y necesita una gran concentración. Tercera lectura es la última lectura que se hace para saber si uno ha entendido el texto y así une las ideas para comprobarlo.

Tuve un profesor en la Universidad que, en los exámenes, iba planteando pregunta a pregunta, dando un tiempo para la respuesta antes de pasar a la siguiente cuestión. Y advertía siempre: “No quiero ver sin escribir a ninguno, aunque no se tenga ni idea. Porque, a lo mejor, la respuesta es graciosa, me río y la puntúo positivamente. Así, pues, a escribir cuando haga las preguntas”. Es lo que parece que han aplicado mis estudiantes, pero no, aunque puedan causar risa, es una risa trágica, como la que provoca la lectura de ciertas hazañas o discursos de don Quijote.

jueves, 31 de enero de 2013


Enfermo de austeridad

Antonio García Velasco

Aquel hombre –y no es cuento lo que cuento- practicaba una auténtica política de austeridad. Su apariencia era de mendigo y buscaba en los contenedores de basura el sustento suyo de cada día. Pedía, cobraba su pensión y, acaso, unas rentas, se recortaba y guardaba, guardaba, guardaba austeramente. Las arcas de su estado estaban repletas. Y un día, murió en la miseria y, al levantar el cadáver, descubrieron, bajo el mísero colchón, un acolchado paquetón millonario de billetes de curso legal.

Ángela Merkel parece decidida a continuar con su invitación a que vivamos todos como el mendigo aparente de la historia anterior. Pero hasta su socio Rajoy comienza a disentir de la postura de la alemana. No podemos ganar cuatro y gastarnos cinco. Pero podemos ganar cuatro y fundir los cuatro siguiendo la consigna horaciana del carpe diem. Conveniente sería gastar sólo tres, y tener algunas provisiones para imprevistos. Pero, a veces, resulta difícil guardar un poco, sobre todo si la hipoteca nos tiene la vida hipotecada y el fin de mes con el agua al cuello. Nuestro gasto, por otra parte, estimula la producción, la producción aumenta la necesidad de contratar nuevas manos, el contrato de nuevas manos pone más dinero en circulación y la racha del deterioro del empleo se frena. Incluso las arcas de Hacienda salen beneficiadas. Mientras tanto, los agentes comerciales, busquen nuevos mercados. Y los bancos, que sean menos colesterol en las arterias de la economía y que la sangre del dinero fluya sin obstáculos. Que se detenga la corrupción, esos ictus que tanto nos afectan.

Hay, por otra parte, mucho dinero debajo del colchón miserable de los llamados paraísos fiscales. El mendigo continuaba su rutina diaria de hurgo en la basura y guardaba para que no le faltara en caso de necesidad. Es la misma mentalidad de quienes salvan sus millones bajo cualquier colchón extranjero. Y la muerte los sorprenderá revolviendo basura mientras tratan de evitar al fisco. Pero, en fin, al poderoso caballero don Dinero le gusta mucho ocultarse de vez en cuando, obstruir el bienestar de los otros, quedarse acumulado en pocas manos manipuladoras, corromper voluntades y ser el fin en vez del medio que facilite la vida de todos los humanos.