Mejor verso
Antonio García Velasco
Comprendió
que el mejor verso es el tacto que se rompe y en tactos contorsiona, que mejor
tacto es el beso que se extiende y en besos ilumina. Se hizo la luz para él y
la princesa. Pero no volvió a escribir versos. Ni prosa. Tantos tactos
contorsionados, tantos besos iluminados, tanto amor acabaron elevándolo al
éxtasis de la dicha. Nada tuvo que rescatar ya del infierno de la desdicha, nada que recuperar del olvido,
nada que dejar sembrado con la semilla de un verso. Ningún deseo que plasmar en
canto. "Cuando siento, no escribo", sentenció con Gustavo Adolfo
Bécquer.
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