domingo, 4 de abril de 2021

060 Microcuento LOS HUEVOS DE LAS TORTUGAS MARINAS

 

Los huevos de tortugas marinas

Antonio García Velasco

    Estaban atentos a la época de huevar las caguamas o tortugas marinas. Iban a desenterrar los huevos a la playa y, con los mismos, preparaban unos potingues aderezados con salsas y especias, para servirlos crudos, anunciando su poder afrodisiaco.

—¡Leyendas! —exclamó Rosa—. No tomaré ese brebaje
ni soñando.

En ese momento, los senderistas tratábamos de cruzar un arroyo por la pontana o losa que cubría el cauce. Se hundió al pisarla aunque íbamos de uno en uno. No obstante, vencimos la dificultad y pudimos continuar la ruta trazada. Llegamos, por fin a la instalación playera donde servían los huevos de tortuga y donde nos alojábamos en bungalós.

—Rosarito, tú cierras los ojos y te tragas el bebedizo sin pensar.

—No me lo tomaré por nada del mundo. Además, lo he visto en un video: esos huevos tienen mucho colesterol y pueden contener minerales cancerígenos o tóxicos debido a los peces o animalitos que ingieren las tortugas. ¡Todo está contaminado, amigos míos!

Carlos, la pareja de Rosa, se tomó uno y repitió encantado, seguro de sus poderes energéticos potenciadores de la libido.

Ignoramos si por sugestión o por efectos reales, pero, según pudimos apreciar a través de las finas paredes del bungaló, la inspiración de Carlos tuvo que llegar muy motivada y Rosa experimentó un recitado de poemas que fue más allá de lo esperado.

A la mañana siguiente, se comentó que, en las otras dos parejas, la noche había pasado en la normalidad. Y hubo bromas sobre "las malas condiciones aislantes" de los alojamientos.

Pese al rubor de Rosa, nos absolvieron de las cargantes risas de nuestra celebración antes de emprender el recorrido de la nueva ruta senderista programada.

Al regreso, todos estábamos seguros de lo que Carlos iba a tomar, pero nos sorprendió el hecho de que Rosa, aun con cara de asco, tomó lo mismo.