domingo, 19 de septiembre de 2021

073 Microcuento LOS FRENÓLOGOS VIGILANTES

 

Los frenólogos vigilantes

Antonio García Velasco

 

El reportero Agustín Lasso descubrió por casualidad una organización secreta dedicada a la Frenología. En cualquier suceso violento en que estuviesen presentes víctimas y victimarios, aparecían dos o más miembros que, a escondidas o con la connivencia de la policía, medían el cráneo del asesino y, para su estudio, sacaban fotos de su cabeza.

Cuando en sus conciliábulos llegaban al convencimiento de que una determinada forma craneal se correspondía con la de un criminal, por más inocente que fuese la persona, la vigilaban día y noche, en la espera de poder evitar la muerte de quien el presunto asesino hubiese seleccionado como víctima.

Agustín Lasso consiguió, al fin, entrar en la sede de la organización. Quedó sorprendido ante el gran cuadro con el retrato de un personaje que le era completamente desconocido.

—¿Quién es? —preguntó.

—El imponderable Franz Joseph Gall, el neuroanatomista alemán creador de la Frenología o estudio de la correspondencia entre los rasgos del cráneo y la personalidad humana. Gracias a sus enseñanzas y las de posteriores maestros, podemos predecir el comportamiento de cualquier individuo analizando la  forma externa de su cerebro.

—¡Oh! —exclamó el periodista.

—Es de rigor que, ya que te hemos dado nuestra confianza, nos dejes estudiar tu mollera, tu caletre, tu seso.

Sin darle tiempo a oponer resistencia, lo sujetaron, lo sentaron en una silla y comenzaron a palpar su cabeza, medir, sopesar.

—Te vigilaremos para que no cometas crimen alguno—concluyeron.

Aquel día Agustín Lasso se fue a casa confundido y temeroso. No escribió su reportaje sobre los frenólogos.

—¿Qué han podido ver en mí? Creo que el tamaño de mi cerebro es normal, tan normal como mis facciones,

Comenzó a notar la vigilancia a la que estaba siendo sometido. Una noche, al salir de la redacción del periódico, fue agredido por unos delincuentes. Sus custodios le salvaron la vida al irrumpir en la escena para evitar que cometiera uno o varios homicidios.


domingo, 12 de septiembre de 2021

073 Microcuento MUJER CONSTANTE

 

Mujer constante

Antonio García Velasco

 

El fenómeno, peregrinamente producido, con inicio meteórico, fugaz, extraordinario comenzó a reportarle beneficios inusitados. Alguien habló de suerte extrema. Pero se lo había ganado con paciencia, constancia y esperanza renovada día tras día. La gente comenzó a envidiarla. Y, con la envidia, surgió la murmuración: "Se ha liado con un millonario y le está sacando los dineros".

En una rueda de prensa, ella comentó:

—Lo he conseguido cuando menos lo esperaba. Aunque llevo muchos años buscándolo sin descanso.

Su invento-descubrimiento, ciertamente, se inscribía entre los más trascendentes para el bienestar de la humanidad y, por supuesto, repercutía en el incremento de su cuenta corriente.

 

sábado, 4 de septiembre de 2021

072 Microcuento UN DIFUNTO DIAMANTINO

 

Un difunto diamantino

Antonio García Velasco

 

Un difunto diamantino, ¿es un multimillonario muerto? ¿Es un pobre diablo inteligente y bondadoso en extremo? ¿Un padre querido y admirado? ¿Un marido ejemplar? ¿Un amigo de sus amigos que lo da todo y nada pide? ¿Una joven promesa? ¿Un poeta? ¿Un fabricador de superventas? ¿Un cantante exitoso? ¿Un futbolista millonario en goles y dinero? ¿Un médico eficaz? ¿Un enfermero que se desvive por los enfermos? ¿Un sabio? ¿Un arquitecto innovador? ¿Un policía celosamente cumplidor? ¿Un bombero? ¿Un trabajador incansable? ¿Un atleta? ¿Un pintor? ¿Un presidente de gobierno preocupado por el bienestar de los ciudadanos? ¿Un ministro con sentido democrático y comportamiento intachable tanto en su cartera como en la eficacia? ¿Un inventor? ¿Un ciudadano respetuoso con el pago de impuestos y el mobiliario urbano? ¿Un niño prodigio? ¿Un músico compositor? ¿Un sufrido campesino? ¿Un ángel transparente? ¿Un boxeador duro e imbatible? ¿Un maestro, un profesor?

El estudiante, después de considerar concienzudamente las cuestiones, entregó el examen en blanco, convencido de que cualquiera de las preguntas tenía muy difícil respuesta. Al salir del aula, cayó fulminado y quedó inerte, convertido en un difunto diamantino.

viernes, 20 de agosto de 2021

071 Microcuento EL RAMO DE GLOXINIAS

 

El ramo de gloxinias

Antonio García Velasco

 

Un mensaje de justicia y reparación. Merecedor de albricias. Llevó la carta en mano y, como compensación, le entregaron un ramo espléndido de gloxíneas o gloxinias.

    Cuando Ignacio, el mensajero, salió de la finca, estrelló las flores contra la valla y las pisoteó con rabia:

—¡Un ramo de flores! Habrase visto, como si les costara algo conseguirlas en su gran jardín. ¡Que se las coman o se las metan por donde le quepan!

Lo receptores, cuando vieron los restos de sus gloxinias, se consolaron pensando que "no se hizo la miel para la boca del asno".

"Después de la prisa que me di para llevarles la buena noticia, no se les ocurre otra que darme un ramo de gloxinias que acababan de recoger del jardín".

—¡Un ramo de gloxinias! —exclamó Rosita al escuchar a su pareja—. ¿Me lo darás, verdad? ¡Me encantan esas flores!

sábado, 14 de agosto de 2021

070 Microcuento EL LENGÜILARGO

 

El Lengüilargo

Antonio García Velasco

 

Tenía la lengua larga en el doble sentido: el anatómico y el que corresponde a deslenguado. Lengüilargo, pues, le venía como apropiada denominación.

De la mujer del barbero comenzó a rumorear que el bebé que esperaba era de don Genaro, el cura, pues, Joaquín, el peluquero tenía una vena de más allá que de acá.

—¿Y eso que quiere decir, Lengüilargo?

—Lo dicho. Un día vi salir a don Genaro de casa de Filo, mientras Joaquín estaba en su barbería. Más de una vez lo he visto rondando la calle y entrando en esa casa. ¿Y no os habéis dado cuenta de que Joaquinito habla, pela y barbea con demasiada delicadeza? Vamos que si no es marica, poco le falta.

—Te pasas de la raya, Lengüilargo. Con las púas que suelta tu boca tendríamos para alambrar la plaza.

—¿Y para que queremos una plaza alambrada? Lo que tenemos que hacer es aclarar las cosas y si el cura es un indeseable y Joaquín un mariquita, echarlos del pueblo. Sin contemplaciones.

—¡Deslenguado!

Un deslenguado de la peor calaña resultó el murmurador: Genaro era hermano de Filo, la mujer de Joaquín y éste no solo tenía preñada a su señora sino también a media docena de muchachas casaderas, del pueblo, de pueblos colindantes o de los cortijos próximos. Su delicada palabrería, sus modales delicados resultaban siempre irresistibles para las mujeres y él era un mujeriego.

 

domingo, 8 de agosto de 2021

069 Microcuento CORNEJO, EL BOXEADOR

 

Cornejo, el boxeador

Antonio García Velasco

 

Su alias de combate era Cornejo y no Conejo o Comejo como algunos le decían por confusión o falta de atención al leer su nombre. "Cornejo es un arbusto de madera muy dura. Y tú tienes madera para ser un campeón", le dijo su entrenador de boxeo.

Sus padres habían consentido que fuera al gimnasio, pero no sospechaban que se entrenaba para boxear. Una noche volvió a la hora de acostarse y no de cenar. Se percataron de los hematomas de la cara y le estropearon la alegría del primer combate de verdad, que había ganado como pensaba ganar muchos más.

—Me he dado un golpe... Un pequeño accidente.

—Tienes que gastar cuidado... Iré a ver qué clase de entrenamiento te están dando —dijo su padre.

—Ni hablar, papá. El incidente ha ocurrido fuera del gimnasio.


—¿Te han asaltado en la calle? —preguntó sofocada la madre.

—No, mamá. He resbalado y me he dado contra un banco de esos que están poniendo en las aceras. Eso es todo.

No se atrevió a dar ni mostrar el dinero ganado por el enfrentamiento en el ring.

Como los billetes iban aumentando los dígitos en la cuenta bancaria, Cornejo llego a decir a sus padres que le había tocado la lotería y tuvo que inventar muchas otras excusas para justificar el efecto de los golpes recibidos o las ausencias por viajes para boxear.

Cuando tomaron conciencia de las aficiones y ocupaciones de su hijo, Cornejo era celebrado como campeón nacional; había ganado lo suficiente para rescatar de la pobreza a sus progenitores y darles una vida acomodada.

—¿Por qué nos lo has tenido oculto, por qué? —preguntó su madre.

—Simplemente porque nunca habéis querido que fuese boxeador.

 

 

lunes, 26 de julio de 2021

068 Microcuento COPROLITOS

 

Coprolitos

Antonio García Velasco

 

Primero encontró un ingente coprolito o excremento fosilizado que, en este caso, era de un diplodoco y, más tarde, huesos del esqueleto de este reptil dinosaurio. Se le subió la euforia con el hallazgo.

—Pero, al fin y al cabo, lo que has encontrado es mierda. ¿A qué viene tanta alegría?

—No entiendes nada, amigo Fide.

Y Fidel respondió:

—Es verdad, nunca he entendido que la mierda, la basura, el mal hacer del pasado sea motivo para alegrías en el presente. Menos si se trata de coprolitos Nunca lo entenderé. Menos aún cuando tenemos tantos problemas en la actualidad.

—No entiendes nada, amigo Fide, ¡nada!

martes, 20 de julio de 2021

067 Microcuento LA CAZA DEL RENO

 

La caza del reno

Antonio García Velasco

 


Se proclamaba, con énfasis y voz engolada, Maharajá y con tal apodo lo llamaban en el barrio. Su madre, la dueña de la tabaquería, lo había mimado mucho en la infancia, pero, ahora, con más de veinte años ya estaba cansada de que el Maharajá viviera como tal sin querer estudiar ni trabajar.

Un día, llegó a casa con un enorme perol diciendo que en él guisaría un ingente reno.

—¿Y dónde está el reno, Yulene?

—Salgo de expedición para cazarlo. Mi séquito vendrá conmigo. Y, después, haremos un festín digno de un príncipe hindú, digno de mí, sin duda.

La madre, sin decir una sola palabra, en cuanto el hijo dejó el perol en la cocina y hubo salido, llamó Sigurd Olsen, médico psiquiatra y, acaso, padre de su hijo.

—Sigurd, no puedo más. Yulene quiere irse a cazar renos. Y, lo peor, ya ha comprado el perol para guisarlo.

—Hablaré con él.

Sigurd Olsen y Yulene se encontraron en un parque y, tras una larga conversación, preguntó el presunto padre:

—¿Me permites ir contigo a cazar renos?

 

lunes, 28 de junio de 2021

066 Microcuento EL TEMPLO GRIEGO

 

El templo griego

Antonio García Velasco

Excavar en aquel monte y descubrir las ruinas de un próstilo fue, en principio, un verdadero acontecimiento. Quiso celebrarlo con los amigos, pero alguien le dijo que pregonar o declarar el hallazgo supondría poner aquella tierra a disposición de la administración que, posiblemente, expropiaría.

—Pero si no lo declaras, las consecuencias pueden ser peores —le advirtieron también.

Devino de un hombre tranquilo, estudioso, arqueólogo aficionado a persona marcada, agobiada, apesadumbrada por la carga de un dilema.

Optó, al fin, por declarar su descubrimiento, alegándose que podría ser una contribución a la cultura, a la arqueología, a la historia.

La administración, local, regional, estatal, “no estaba en aquellos tiempos por la labor de invertir en zarandajas culturales. Había crisis y pronto tendrían que centrar esfuerzos en las elecciones. Paciencia en la espera de tiempos mejores”, le dijeron.

Por su cuenta y riesgo ha reconstruido el templo griego y ha invertido dinero y tiempo en convertirlo en atracción turística,

El Ayuntamiento de la localidad está interesado en promocionar la visita al lugar de la reconstrucción, anima la promoción de bares y restaurantes y elogia el esfuerzo realizado como un modo de contribuir a la prosperidad de la zona.



domingo, 20 de junio de 2021

065 Microcuento LAS GRULLAS DE AIKO ARATA

 

Las grullas de Aiko Arata

Antonio García Velasco

 

Una oleada de grullas cruzó el cielo con su típico gruir. Esta visión le hizo recordar a Aiko Arata que él, siguiendo la tradición de sus ancestros, había puesto en el logo de su empresa japonesa una grulla, símbolo de prudencia y vigilancia permanente; símbolo de matrimonio duradero, porque las grullas se emparejan hasta la muerte; símbolo de un guía maduro y experimentado. Pero la crisis y sus “brillantes" ideas innovadoras habían hundido su firma, heredada de sus padres, y, por otra parte, aunque su nombre significaba “hijo del amor”, ni había tenido hijos ni había triunfado en las relaciones sentimentales, pues, las desavenencias personales con su esposa los llevaron al divorcio. Sus gritos de grulla enferma no consiguieron apagar los fuegos de su fracaso.

En la huida, con sus escasos caudales, llegó a un país extranjero. Trabajó en lo que le iba surgiendo y ahorraba con privaciones constantes. Pudo montar un pequeño bazar donde vendía productos chinos y, a la vez, estudiaba idiomas...

Como vecina de su modesto piso alquilado, tenía una hermosa joven de origen eslavo que había conseguido escapar de la esclavitud de un proxeneta sin escrúpulos. Simpatizaron Aiko y Waleska hasta el punto de que convinieron en vivir juntos y ahorrarse un alquiler. De aquella convivencia les nació el amor y el cierre a los malos recuerdos del pasado.

Cuando la vida comenzaba a sonreírles, Waleska fue descubierta por quien había sido su explotador. Un día que ella estaba en el bazar con Arata, llegó la venganza en forma de disparos de una pistola que acabó con la vida de los dos enamorados.

Cuando fueron descubiertos los cadáveres, el hombre conservaba en la mano el arma y la muerte de ella fue contabilizada por los medios como una nueva víctima de violencia machista.

 

lunes, 31 de mayo de 2021

064 Microcuento EL DESCONOCIDO Y LA POETA

 

El desconocido y la poeta

Antonio García Velasco

 

Se acercó a ella tras la presentación de su libro en el Ateneo. Le atrajeron su voz, su elegancia y su apuesto porte de hermosa mujer.

—...Apestaba la casa tan lujosa— decía.

—¿Acaso sus dueños no se lavaban? —preguntó con un dejo de ironía— ¿Acaso se les había podrido el cerebro?

—Observe usted que la última frase que he dicho constituye un endecasílabo. Le diré además que ese verso es un epodo, o sea, el último de una estancia.

—¿Verso de una estancia? Señorita, usted bromea. ¿Cómo va a tener versos una estancia, es decir, una habitación, un lugar de residencia? ¿Qué es lo que quiere decir?

—Le enseñarían en la escuela que una estancia es un conjunto de silvas que repiten  la misma estructura métrica.

—¿No están locos los poetas aunque sean mujeres?

—La estancia de la que el verso procede es un canto que trata de revelar de modo difuso, aunque sazonado, que esa lujosa casa que describe el poema no procede de negocios limpios, de ganancias transparentes, sino de manejos sucios y corruptos.

—¿Y escriben en la fachada "esta casa tan lujosa apesta"? ¿Instigados por quién?

—La gente lo piensa así.

—¿Y se inspira usted en lo que piensa la gente? Pues debe saber que está hablando de mi casa, de mi residencia, del lugar donde vivo.

—Usted disculpe —y, con el rubor encendido, salió de la estancia rompiendo los folios donde tenía escrita su estancia.

 

 

 

domingo, 16 de mayo de 2021

 

A modo de elegía por mi amigo Carlos

 

El poeta Carlos Benítez Villodres ha muerto

 

Antonio García Velasco

 

Te envío mi mensaje y no te llega:

vives ya en la distancia de la muerte.

Decía simplemente que tu ensayo

sobre el maestro Mario Benedetti,

tu poema... salieron publicados…

 

Mandado ya lo había cuando suena

la más triste noticia, enorme piedra

que aplastó fieramente mi esperanza

de alegrar tu mañana con la nueva:

       ya vivías en ese más allá

       de incertidumbre triste y misteriosa.

 

Me quedé anestesiado, en sudor frío,

en dolor de amistad sobrecogido.

Perdemos un amigo... un poeta...

una enorme persona, un hombre bueno.

 

El consuelo nos queda de tus obras,

dignos libros de versos bien compuestos,

medidos como un clásico midiera,

sonoros, expresivos, entrañables.

 

Sigue escribiendo versos aunque nunca

podamos, ya jamás, gozar leyendo

sus cadencias, sus ritmos sabiamente...

Nos llegarán quizás con esos rayos

que marcan las mañanas soleadas

de esta Málaga nuestra tan ingrata

con sus hijos valiosos como tú.

 

Acaso nos consuele la lectura

de tus libros escritos, generosos...

Acaso nos consuelen los recuerdos

de los momentos gratos compartidos...

Acaso me consuelen estos versos

que en desconsuelo escribo para ti.

Acaso, acaso, acaso y tú lejano.

 

Málaga, 16 de mayo de 2021

miércoles, 12 de mayo de 2021

063 Microcuento CÁLCULOS EXACTOS

 

Cálculos exactos

Antonio García Velasco

 

La nostalgia le hizo viajar al pasado. Mas llegó tarde. Habían quedado muy atrás aquellos tiempos en los que ayudaba a su madre en la frutería y, en la pesada, acertaba siempre con lo requerido por la señora cliente o el señor que iba a comprar. Ni un gramo más, ni un gramo menos. Estudiaba en la Universidad Ciencias exactas y, por sistema, sacaba tiempo para ayudar a sus padres en el pequeño negocio.

—Satán te llamará al infierno para medir las culpas de cada cual —le pronosticó un amigo enemigo.

—¿Una mujer no puede estudiar Matemáticas?

          —No es lo propio, no.

Contra todos los inconvenientes, concluyó sus estudios y fue fichada por una multinacional para el departamento de contabilidad y previsiones inversoras. Profesionalmente había triunfado. Pero ninguna de sus parejas supo apreciar y aceptar su valía personal. Sufrió tardes de nostalgia y sinsabor.  Quiso volver a los tiempos de estudiante, con sus padres vivos, con sus amigos de niñez y juventud. Pasó con mucho retraso aquel tren de la vuelta al pretérito. Y tomó una decisión después de pensarlo con precisión y cálculo de riesgos: se haría fecundar in vitro y asumiría por sí sola la crianza del hijo.

Embarazada y sin pareja fue pasto de llamas de incomprensión, murmuraciones y crítica. Mas su decisión fue irrevocable y, por fin, nació un bebé esperanzador.

Años después, cuando aquel niño fue adulto, madre e hijo recibieron un prestigioso premio internacional por su contribución a las matemáticas aplicadas a la vida cotidiana y al cálculo de los riesgos de estar vivos y sobrevivir en sociedad.



 

domingo, 2 de mayo de 2021

062 Microcuento LA TORMENTA

 


La tormenta

Antonio García Velasco

 

Se podría afirmar que estudiaba la filosofía con fruición, hasta topar con el término kantiano "noúmeno", que la detuvo. Era una noche fría y tormentosa. Como se esperaba, rayos y truenos comenzaron a ser fenoménicamente espeluznantes. A las sensaciones opuso su pensamiento.

—¿No puedo hacerme una idea de la tormenta más allá del miedo que me está produciendo? Los efectos que la borrasca me hace sentir quizás quedarían neutralizados por el análisis de sus características que realizara mi mente.

En aquel momento, apareció su hijo:

—Mamá, mamá, tengo miedo.

—No debes preocuparte. Ven.

Se sentaron en el sofá y lo acurrucó en sus brazos. Se taparon con una manta. Fuera seguían los fogonazos y, de inmediato, el trueno estrepitoso. La lluvia golpeaba los cristales.

El niño se quedó dormido rodeado por los brazos de su madre:

—Mañana llamaré al profesor Sebastián para que me explique el concepto de “noúmeno” de Kant.

Cuando despertaron, la tormenta había dado paso a una calma radiante. El noúmeno kantiano seguía golpeando su mente.

 

 

 

martes, 20 de abril de 2021

0 61 Microcuento NARANJAS CAJELES

Naranjas cajeles

Antonio García Velasco

 

Le canjeó una caja de naranjas cajeles o cajelillas por un joyero con una joya. En realidad, ella le llevó los cítricos desinteresadamente y él, perdidamente enamorado, le regaló una lucida gargantilla de oro.

— Aunque sea difícil encontrarlas, no valen tanto las naranjas.

—Pero sí lo vales tú, Ana María —respondió él.

—No estoy en venta.

—Ni yo quiero comprar tu amor. Sería muy poco el oro del mundo para pagártelo.

—No hablemos del amor como de una mercancía.

Se miraban como quien se contempla en el espejo tras maquillar su cara.

El beso se quedó en el camino de los labios por la entrada en la joyería de una mujer interesada en unos pendientes.

Esperaron con alardes de paciencia que la señora trasteara en los expositores y, por fin, decidiera rechazar la oferta.

Cuando la fallida compradora abandonó la tienda, él puso el cartelito de "Cerrado", le tomó la mano a Ana María y pasaron a la trastienda. 




domingo, 4 de abril de 2021

060 Microcuento LOS HUEVOS DE LAS TORTUGAS MARINAS

 

Los huevos de tortugas marinas

Antonio García Velasco

    Estaban atentos a la época de huevar las caguamas o tortugas marinas. Iban a desenterrar los huevos a la playa y, con los mismos, preparaban unos potingues aderezados con salsas y especias, para servirlos crudos, anunciando su poder afrodisiaco.

—¡Leyendas! —exclamó Rosa—. No tomaré ese brebaje
ni soñando.

En ese momento, los senderistas tratábamos de cruzar un arroyo por la pontana o losa que cubría el cauce. Se hundió al pisarla aunque íbamos de uno en uno. No obstante, vencimos la dificultad y pudimos continuar la ruta trazada. Llegamos, por fin a la instalación playera donde servían los huevos de tortuga y donde nos alojábamos en bungalós.

—Rosarito, tú cierras los ojos y te tragas el bebedizo sin pensar.

—No me lo tomaré por nada del mundo. Además, lo he visto en un video: esos huevos tienen mucho colesterol y pueden contener minerales cancerígenos o tóxicos debido a los peces o animalitos que ingieren las tortugas. ¡Todo está contaminado, amigos míos!

Carlos, la pareja de Rosa, se tomó uno y repitió encantado, seguro de sus poderes energéticos potenciadores de la libido.

Ignoramos si por sugestión o por efectos reales, pero, según pudimos apreciar a través de las finas paredes del bungaló, la inspiración de Carlos tuvo que llegar muy motivada y Rosa experimentó un recitado de poemas que fue más allá de lo esperado.

A la mañana siguiente, se comentó que, en las otras dos parejas, la noche había pasado en la normalidad. Y hubo bromas sobre "las malas condiciones aislantes" de los alojamientos.

Pese al rubor de Rosa, nos absolvieron de las cargantes risas de nuestra celebración antes de emprender el recorrido de la nueva ruta senderista programada.

Al regreso, todos estábamos seguros de lo que Carlos iba a tomar, pero nos sorprendió el hecho de que Rosa, aun con cara de asco, tomó lo mismo.

 


viernes, 26 de marzo de 2021

059 Microcuento EL MATRIMONIO MORGANÁTICO Y LOS CANDILES

 

El matrimonio morganático y los candiles

Antonio García Velasco

 

Discutían sobre la idea de que hablar de matrimonio morganático, en estos tiempos de luces eléctricas, era algo semejante a alumbrarse con candiles o quinqués. Se prendió en tanto ardor que, al llegar a casa, el marido tuvo que aplicarle cataplasmas fríos para calmarle la fiebre.

—¿Hablar hoy de linajes inferiores? —preguntaba con vehemencia.

—Siguen existiendo diferencias sociales. Si lo prefieres, diferencia de clases. 

—Unos tienen más dinero que otros, pero, ¿linajes? ¿Nobles y plebeyos? ¿Príncipes y lacayos? Dispones de luz eléctrica y te alumbras con un candil —gritó.

El marido le dijo, ya de vuelta al hogar: "La conversación derivó a cháchara".

—¿Inútil? ¿Consideras que la charla que hemos tenido ha sido frívola, nimia, inútil?

—Cháchara.

—Mariola tiene todavía ínfulas de nobleza y considera a su marido de clase o linaje inferior.

—¿Y qué más nos da?

—¡No se pueden usar hoy términos obsoletos! Matrimonios morganáticos... ¡Valiente incongruencia en los tiempos actuales!

—¿Es para ponerse como te has puesto?

—Es que no lo soporto, Manolo, es que no lo aguanto.

—¡Cálmate!

No hubo calma. Tanto se sofocó que, al somatizar la irritación, comenzó a dolerle la cabeza y a subirle la temperatura.

Lo primero que hizo al día siguiente fue escribir un mensaje en el móvil para Mariola: "En la actualidad no se suelda el oro con crisocola. Ni nos alumbramos con quinqués". Fue después a encender la vitrocerámica y no había corriente. El móvil anunciaba batería baja y no podía recargarlo. El televisor no funcionaba, ni tampoco el ordenador. En la radio de pilas pudo escuchar que, debido al temporal, una avería en el tendido eléctrico había dejado sin suministro un amplio sector de la ciudad. Tardarían más de dos días en la reparación...

Aquella noche tuvieron que alumbrarse con linternas y, a la siguiente, agotadas las baterías, con velas. Si la reparación se retrasa, ¿habrá que recurrir a los candiles o quinqués?