lunes, 20 de mayo de 2019

009 Microcuento La subprefectura


La subprefectura

Antonio García Velasco


Ella, en principio, quería ocupar la subprefectura. Pero no le gustaba el título de subprefecta. Consideraba un honor el puesto. Pero le resultaba insufrible tal palabra. Tampoco le gustaba prefecta. Conocía que "prefecto" era nombre que procedía de los antiguos romanos y ninguna mujer ostentó tal cargo, pues los nombramientos solían hacerse entre los militares. Por instantes se detenía a pensar que un término que disguste no puede detener las personales aspiraciones y, por otra parte, una vez obtenida la responsabilidad, podría gestionar la reforma de la denominación. Méritos suficientes poseía para ser nombrada subprefecta. Pero su rival era un hombre. Cuando le dieron el cargo a éste, se dijo:
-Bueno, el nombre de subprefecto es feo y más en femenino. Ya habrá tiempo de conseguirlo cuando se llame de otra manera.
-¿No se te ocurre pensar en la discriminación de la mujer? -le preguntaron. Yo, en tu caso, pondría una demanda, pues tienes, objetivamente, más méritos que él.
-Es un nombre demasiado feo y no me gustaría llamarme subprefecta.






domingo, 12 de mayo de 2019

Un cartel regalado para dos novelas

Un cartel regalado para dos novelas Un amigo que ha quedado encantado con la lectura de mis novelas EL PUEBLO DE LOS MISTERIOS y UN DILEMA DE AMOR me manda este cartel y me dice "Publícalo". Se lo agradezco en tanto que a mis libros se refiere. Y le hago el honor de que lo vea en mis páginas.


sábado, 4 de mayo de 2019

008 Microcuento La zurda vencedora


La zurda vencedora

Antonio García Velasco



La zurda parcial, pues también usaba la derecha con habilidad, consiguió chapuzar a todas las demás. Fue combate casi de boxeo feroz: las candidatas a ganar se daban aguijonazos, tanto en sentido de punzada de aguijón como de estímulo vivo, como de burla hiriente. Fue una victoria flagrante. Quedaron todas bordoneando como insectos afectados por un insecticida no letal, aunque sí muy atontolinante.

Ahora la zurda pasea victoriosa, un tanto afectada de tonteo, presunción, orgullo y "ahí os quedáis, chamuscadas todas". Lo malo es que alguna de las otras ha de sostenerle el podio para que pueda alcanzar el cetro.