El delineador
Antonio García Velasco
Costaba un gran esfuerzo de atención seguir sus explicaciones, pues su ronquedad redujo el timbre de su voz a niveles de susurro. Pero su empeño y constancia suplían aquella peculiar forma de hablar. Otra cosa era el dibujo: como delineador no tenía par. A sus diseños añadía su verso cálido, ígneo, en extremo expresivo y desconcertante.
Tenía dos hijas guapísimas y plenas de inteligencia y hablar discreto y acertado.
Su esposa, una mujer apuesta, elegante, culta compartía con él, y celebraba, el contento de sus creaciones y, a veces, le hacía oportunas sugerencias.
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La
línea recta no existe en los cauces de la vida cotidiana. --------------------------------------------- No existe por más que insiste quien nos
muestra la avenida del
nirvana. |
En
una ocasión lo invitaron a leer sus versos en el Ateneo y rehusó alegando su
ronquera crónica.
Publicó un libro de aforismos rimados y dispuestos en breves estrofas. En la portada, una línea recta y la sextina de pie quebrado "La línea recta no existe".