EL
SENTIDO PUNZANTE DE CIERTAS PALABRAS
Antonio García
Velasco
—¿En
qué te basas para seguir hablando de populacho? Pueblo es enaltecedor,
dignificante, digno. Masa implica borreguismo, elemento informe y manipulable,
materia cruda que espera la voz de un populista que la lleve al horno moldeante.
Pero tú estás hablando de populacho, ni siquiera de plebe que también sería
despectivo.
—Distingo
entre pueblo y populacho, por supuesto. El populacho carece de educación cívica
y, acaso, de instrucción y cultura. Y, aunque desconoce el significado del
término corrección, actúa con petulancia y descaro como si su actitud fuese la
única correcta. De todo lo que no le atañe de manera inminente y directa
realiza una posposición que empuja hasta el pozo de las aguas fecales. El
populacho es como una mala bestia mal hablada con la que es imposible el
entendimiento.
—Ofendes
al pueblo al que pertenezco y me obligas a decirte que tú eres una nórdica
sobrepuesta por el mero hecho de que vives en un país cercano al polo, donde el
frío paraliza las neuronas, aunque tengáis un envidiable nivel de vida.
—No
pensaba que tú formaras parte del populacho y no del pueblo. O dicho con otras
palabras, de la gentuza, de la chusma, del vulgo vergonzante que carece de
sentido crítico y no admite ni contradicciones ni matizaciones a lo que cree.
A partir
de aquel momento se derramaron los vinos del brindis y lo que prometía ser una
noche de farra y celebraciones se convirtió en mohines de disgusto y despedida.
