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martes, 12 de enero de 2021

044 Microcuento EL VIRADOR DE LA FOTOGRAFÍA

 

El virador de la fotografía

Antonio García Velasco

 

El séptimo mes del año se llama Julio, como mi tío político, el prestigioso fotógrafo, el marido de mi tía Genoveva. Un día del mes de su nombre, mi tía había salido con mis primos. Preferí quedarme leyendo a la sombra de un árbol del jardín. Mi tío se me acercó, me tomó la mano - “Ven”- y me llevó al laboratorio donde revelaba sus fotografías.

—Mira —dijo— este líquido es virador y sirve para cambiar la sal de plata del papel fotográfico impresionado. ¿No te parece fascinante?

Yo asentí, sin comprender demasiado ni sus palabras ni sus miradas en aquella atmósfera rojiza del revelado.

—Si te parece, dejamos la formalidad...

—No te entiendo, tito Julio.

—A eso me refiero, no me llames tito Julio, sólo Julio, sin formalidades. Al fin y al cabo yo no soy tu tío... Hace calor aquí... Mira, quiero enseñarte todo el proceso del revelado... Hace calor... Puedes, si quieres, quitarte la blusa, quedarte más fresquita y cómodo, sin fatiga.

Yo tenía sólo quince años y no veía las intenciones de mi tío Julio. Se me acercaba insinuante como un gato que busca una caricia.

—¿De verdad que no tienes calor?

—Tío Julio, no me gusta esta luz roja, ni los olores que tienes en este laboratorio de revelado —me giré para salir.

—¡Ni lo pienses! —exclamó a la vez que me sujetaba el brazo haciéndome volver—. Ahora no se puede salir de aquí, me estropearías el trabajo de la última semana.

Me atrajo contra su cuerpo. Sentí el empuje de su erección presionando sobre mi vientre. Fue a besarme...

—¡Tía Genoveva! —grité. Relajó su abrazo y pude separarme de él... Ignoro si le estropeé el revelado de sus fotografías al abrir la puerta y escapar.

Han transcurrido cincuenta años. No volví a pasar un mes de verano en casa de mi tía, con mis primos.

He ido a visitar una exposición póstuma de fotos inéditas de Julio Herrera. Me reconozco niña, joven, leyendo, durmiendo, sentada en el sofá, jugando con mis primos… En bañador alrededor de la piscina o nadando… Fui como una obsesión inconfesable para él… Hoy las cámaras son digitales y las fotos no necesitan revelado ni virador. Los asistentes me miraron extrañados cuando comencé a reír.

 

 

jueves, 9 de marzo de 2017

Microrrelato 86 Antibióticos injuriosos


Antibióticos injuriosos

Antonio García Velasco



En principio, los llamaron injuriosos porque, en vez de curar las enfermedades infecciosas, aceleraban su gravedad. Los investigadores sospecharon, como en otras ocasiones, que algunos fabricantes escatimaban los principios activos de las cápsulas, bebibles o inyectables. En los laboratorios de un hospital hicieron pruebas y descubrieron la resistencia de las bacterias a los antibióticos. Cundió la voz de alarma. Todos los medios comenzaron a hablar de la amenaza y, en las tertulias televisivas o radiofónicas, los alarmistas se llenaron la boca dibujando el apocalipsis con el fin de humanidad como, en tiempos remotos, tal si ellos hubiesen estado presentes, ocurriera la desaparición de los dinosaurios. "En breve, encontraremos los antibióticos eficaces contra esas bacterias resistentes a los actuales", anunció el Premio Nobel de Medicina. Respiramos de nuevo el aire de la esperanza. El descubrimiento se produjo, en efecto, pero sólo sospechábamos que nos venderían el nuevo medicamento a precio tan injuriosamente alto. Muchos piensan -¡horror!- que todo fue un montaje de ciertas multinacionales farmacéuticas para incrementar sus ganancias millonarias.