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jueves, 21 de enero de 2021

047 Microcuento LA LECTORA DE HOMO VAMPYRUS

 

La lectora de Homo vampyrus

Antonio García Velasco

 

La cantinela de su gran rezo era el desarme. ¿Por qué los seres humanos habían tenido siempre el afán de poseer armas más potentes que los supuestos contrarios?

Se decía: "Este es un sistema basado en el dominio de los más fuertes, los que pueden poseer armas y sicarios dispuestos a usarlas. Quien dice armas dice recursos, dinero, poder. ¿No podría uno "apearse" de este tren desquiciado
de la Humanidad?"

Fue entonces cuando le recomendaron la lectura de Homo vampyrus. Tras la lectura exclamó:

—¡Quiero ser vampira! Porque los vampiros que pinta este libro son inmortales, están por encima de las enfermedades, poseen poderes sobrehumanos y, de modo especial, mantienen la inquebrantable hermandad con todos los de su especie. ¡Quiero ser vampira!

Acaso fuera un sueño tan imposible como el de don Quijote enloquecido por emular a los caballeros andantes, imponer justicia y enderezar los entuertos de los humanos.

martes, 15 de diciembre de 2020

Nota desde la sorpresa de la novela EL TOQUE DE REBATO de Carlos Guillermo Navarro

 

Nota desde la sorpresa de la novela EL TOQUE DE REBATO 


de Carlos Guillermo Navarro

Antonio García Velasco

 

Lo que me ha sorprendido de la novela EL TOQUE DE REBATO de Carlos Guillermo Navarro, entre otros rasgos, es el hecho de su alto índice de vocabulario. Tiene un total de 232.407 palabras, de las que son distintas 29.107. Nos podemos hacer una idea de lo que esto supone si consideramos que el Quijote de Cervantes (los dos volúmenes, las dos partes), tiene un total de 378.456 palabras, de las que son distintas: 22.910. Al analizar el libro de Carlos se me bloqueó el Analizador (la aplicación informática ProComenta) y tuve que acudir al código fuente, modificar ampliando el número máximo de palabras que el algoritmo puede manejar y compilar de nuevo. Pensaba que tomando como referencia el Quijote, un total de 25.000 términos distintos era suficiente y así ha sido para los cientos de análisis de libros y obras completas realizados, pero este nuevo me ha demostrado que no era como preveía. No lo hubiera imaginado, ya que, estamos hablando de 232.407 palabras de EL TOQUE DE REBATO, frente a las 378.407 de EL QUIJOTE.

Sorprende también otro hecho: en el español moderno el término más usado es, con mucho, "De", frente a los textos clásicos españoles en los que la palabra de más alto índice de frecuencia es "Que". En EL TOQUE ocurre lo mismo que en los textos de nuestros clásicos: el uso de "Que" supera a "De": Que: 10.677 concurrencias (Frecuencia relativa = 45,940 por mil) y "De": 10,292 apariciones (Frecuencia relativa = 44,284) ¿Qué ocurre en el Quijote con estos términos? Respuesta: Que: 20.514/ Frecuencia relativa = 54,204; De: 18.039/ Frecuencia relativa = 47,664.

Existen 16.055 términos de un solo uso. ¿Adivinamos lo que ello supone si tenemos en cuenta que con unas trescientas palabras nos basta para entendernos en la cotidianidad?

No obstante, la novela -todo hay que decirlo-, pese a sus 763 páginas, se lee con facilidad, se comprende sin problemas y la historia nos llega o nos arrebata sin que el estilo sea un estorbo. Muy al contrario. De hecho, los grados de lecturabilidad y comprensibilidad que nos da la aplicación son medios.

Continuaremos con el estudio de esta obra singular.

jueves, 23 de abril de 2020

23 de abril del 2020: Los libros en el libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha


Los libros en el libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

Día del libro, 23 de abril de 2020

Antonio García Velasco


Las primeras alusiones que contiene el Quijote a los libros, tras los correspondientes permisos y dedicatorias, constituyen las intenciones de su autor: “Desocupado lector: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse”. Y otras en el prólogo y poemas iniciales.


Ya comenzada la novela propiamente, considera el origen de la locura de don Quijote: “Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso, que eran los más del año, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda. Y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos”.

Son variadas las alusiones a los libros y la locura de don Quijote. Nos llama la atención el deseo de este apasionado lector de continuar la segunda parte de un libro que mucho le había gustado y cuyo autor no cumplía con su promesa: “… alababa en su autor aquel acabar su libro con la promesa de aquella inacabable aventura, y muchas veces le vino deseo de tomar la pluma y dalle fin al pie de la letra, como allí se promete; y sin duda alguna lo hiciera, y aun saliera con ello, si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran”.



¿No es acaso este deseo el que llevó a Fernández de Avellaneda a escribir la segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha? Podríamos estar ante un dato más de que Alonso Fernández de Avellaneda es el propio Cervantes, en su constante juego manierista de la literatura en la literatura y con la literatura, como ya apunté con otros argumentos en “El vocabulario del Quijote de Cervantes y del de Fernández de Avellaneda y otras consideraciones sobre sus libros”, publicado en 2005 en A zaga de tu nombre, homenaje al prof. Cristóbal Cuevas


Llegamos a un tercer bloque del tema “libro” en el Quijote: el escrutinio que efectúan el cura y el barbero en la biblioteca de nuestro hidalgo, donde encontraron “más de cien cuerpos de libros grandes, muy bien encuadernados, y otros pequeños”. Sus juicios y razones por las que salvan o condenan al fuego no tienen desperdicio. Atendamos sólo a aquellas por las que salvan libros:

 Los cuatro de Amadís de Gaula: “Este libro fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen déste; y así, me parece que, como a dogmatizador de una secta tan mala, le debemos, sin escusa alguna, condenar al fuego. -No, señor -dijo el barbero-, que también he oído decir que es el mejor de todos los libros que de este género se han compuesto; y así, como a único en su arte, se debe perdonar.

 Espejo de caballerías: “Ahí anda el señor Reinaldos de Montalbán con sus amigos y compañeros, más ladrones que Caco, y los doce Pares, con el verdadero historiador Turpín; y en verdad que estoy por condenarlos no más que a destierro perpetuo, siquiera porque tienen parte de la invención del famoso Mateo Boyardo, de donde también tejió su tela el cristiano poeta Ludovico Ariosto; al cual, si aquí le hallo, y que habla en otra lengua que la suya, no le guardaré respeto alguno; pero si habla en su idioma, le pondré sobre mi cabeza.

  Palmerín de Oliva/ Palmerín de Ingalaterra: “Esa oliva se haga luego rajas y se queme, que aun no queden della las cenizas; y esa palma de Ingalaterra se guarde y se conserve como a cosa única, y se haga para ello otra caja como la que halló Alejandro en los despojos de Dario, que la diputó para guardar en ella las obras del poeta Homero. Este libro, señor compadre, tiene autoridad por dos cosas: la una, porque él por sí es muy bueno, y la otra, porque es fama que le compuso un discreto rey de Portugal. Todas las aventuras del castillo de Miraguarda son bonísimas y de grande artificio; las razones, cortesanas y claras, que guardan y miran el decoro del que habla con mucha propriedad y entendimiento. Digo, pues, salvo vuestro buen parecer, señor maese Nicolás, que éste y Amadís de Gaula queden libres del fuego, y todos los demás, sin hacer más cala y cata, perezcan”.

 Historia del famoso caballero Tirante el Blanco: “… hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho”.

 La Diana de Montemayor: “…soy de parecer que no se queme, sino que se le quite todo aquello que trata de la sabia Felicia y de la agua encantada, y casi todos los versos mayores, y quédesele en hora buena la prosa, y la honra de ser primero en semejantes libros”.

 La Diana (del Salmantino) / La Diana (de Gil Polo): “… la del Salmantino acompañe y acreciente el número de los condenados al corral, y la de Gil Polo se guarde como si fuera del mesmo Apolo”.

 Los diez libros de Fortuna de Amor, compuestos por Antonio de Lofraso, poeta sardo: “… desde que Apolo fue Apolo, y las musas musas, y los poetas poetas, tan gracioso ni tan disparatado libro como ése no se ha compuesto, y que, por su camino, es el mejor y el más único de cuantos deste género han salido a la luz del mundo; y el que no le ha leído puede hacer cuenta que no ha leído jamás cosa de gusto. Dádmele acá, compadre, que precio más haberle hallado que si me dieran una sotana de raja de Florencia”.

. El Pastor de Fílida: “…guárdese como joya preciosa”.

 Tesoro de varias poesías: “…menester es que este libro se escarde y limpie de algunas bajezas que entre sus grandezas tiene. Guárdese, porque su autor es amigo mío, y por respeto de otras más heroicas y levantadas obras que ha escrito”.

 El Cancionero de López Maldonado: “También el autor de ese libro es grande amigo mío, y sus versos en su boca admiran a quien los oye; y tal es la suavidad de la voz con que los canta, que encanta. Algo largo es en las églogas, pero nunca lo bueno fue mucho: guárdese con los escogidos”.

 La Galatea, de Miguel de Cervantes: “Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos. Su libro tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada: es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la emienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y, entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada, señor compadre”.

La Araucana, de don Alonso de Ercilla; La Austríada, de Juan Rufo, jurado de Córdoba, y El Monserrato, de Cristóbal de Virués, poeta valenciano: “Todos esos tres libros son los mejores que, en verso heroico, en lengua castellana están escritos, y pueden competir con los más famosos de Italia: guárdense como las más ricas prendas de poesía que tiene España”.

 Las lágrimas de Angélica: “Lloráralas yo si tal libro hubiera mandado quemar; porque su autor fue uno de los famosos poetas del mundo, no sólo de España, y fue felicísimo en la traducción de algunas fábulas de Ovidio”.


Hablar de libros y/o poesía y literatura es constante a lo largo de las páginas del Quijote y, de manera especial, del propio libro de Cervantes y aun del de Avellaneda. Pero estos otros bloques ya es asunto de otro artículo.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Microrrelato Quijotesco

Quijotesco
Antonio García Velasco

Los amigos llegaron a saludarlo y a manifestarle su contento por la vuelta. Lo encontraron totalmente apenado por la noticia de que "Wu-wang mandó dar muerte a uno de los considerados réprobos llamado Cheu-sin, injustamente despreciado por todos los seguidores del emperador". "Soy contrario a la pena de muerte, a las condenas sin juicio previo, a los abusos de poder". Resultó inútil que los amigos le explicaran que Wu-wang vivió hacía más de tres mil años. "La injusticias no deben tener fecha de caducidad", respondió. "Pues exige justicia a Wu-wang que murió en el 1116 a.C.". Desde entonces vive  con la obsesión de viajar en el tiempo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

A la pregunta "Tipos de lectura"


Los tipos de lectura, respuestas

Antonio García Velasco

 Los estudiantes no dejan de sorprenderte. Ni siquiera en la Universidad. Así, a la pregunta concreta “Tipos de lectura” (nos situamos en la asignatura “Didáctica de la Lengua española”, en segundo de magisterio), habían de contestar, con una ligera definición de cada tipo, lo siguiente: lectura lineal, lectura de asimilación, lectura con objetivos o exploratoria, lectura mental profunda y lectura creativa. Así de simple y concreto. La mayoría (95%) contesta adecuadamente, pero, analice el lector las respuestas que transcribo literalmente:

1. Se podrían distinguir básicamente tres tipos de lecturas. En una primera lectura se tiene una ligera idea de lo que va el texto, se obtiene una idea principal. En una segunda lectura se obtiene además de la idea de la primera (que ya se tiene), las ideas secundarias, teniendo una comprensión más profunda en la que se entra a valorar más aspectos. Y, por último, en una tercera lectura, se llega a un razonamiento y valoración crítica del texto leído.

2. Los tipos de lectura que podemos encontrar son: Lectura narrativa en la que se narra una historia o acontecimiento, lectura poética en la cual por medio de la prosa o verso se expresa un sentimiento, lectura teatral que es una representación o escenografía de algo en la que intervienen varios personajes. El ensayo en el cual se presenta un estudio o análisis de un tema en concreto.

3. Tipos de lectura: Hay varios tipos de lectura conocidos como primera lectura, segunda lectura y tercera lectura. La primera lectura es la primera que se realiza en un texto y suele ser rápida sin pararse mucho en lo que no se entiende. La segunda lectura es la que se realiza a continuación, intentando comprender y entender los términos, ideas, etc., suele ser lenta y necesita una gran concentración. Tercera lectura es la última lectura que se hace para saber si uno ha entendido el texto y así une las ideas para comprobarlo.

Tuve un profesor en la Universidad que, en los exámenes, iba planteando pregunta a pregunta, dando un tiempo para la respuesta antes de pasar a la siguiente cuestión. Y advertía siempre: “No quiero ver sin escribir a ninguno, aunque no se tenga ni idea. Porque, a lo mejor, la respuesta es graciosa, me río y la puntúo positivamente. Así, pues, a escribir cuando haga las preguntas”. Es lo que parece que han aplicado mis estudiantes, pero no, aunque puedan causar risa, es una risa trágica, como la que provoca la lectura de ciertas hazañas o discursos de don Quijote.