ESPAÑA ARDE
Antonio
García Velasco
ESPAÑA ARDE
Antonio
García Velasco
No
era transparente porque fuera de vidrio o se creyera de cristal como el
Licenciado Vidriera de Cervantes. Lo era por ingenuo y cándido en demasía y a
todas horas. Le recomendaron que se metiera en política para aprender el arte
del disimulo, la ocultación, el cinismo, el doble sentido... Hizo caso a la
sugerencia y se afilió a un partido político. Preguntaba más de la cuenta,
según los criterios del dirigente local: Por qué oponernos si es razonable lo
que dicen en el partido gobernante; por qué no buscamos la colaboración
constructiva en lugar de la confrontación por la confrontación; por qué decimos
no cuando la disposición nos beneficia a todos... Se cansaron de preguntas y de
darle o negarle respuestas. Le retiraron el carnet. Sigue de pánfilo
transparente por el mundo y de la política sólo aprendió una cosa: la única
opción aceptable es obedecer las directrices de la secretaría general.Recortes propios, recortes ajenos
Antonio García Velasco
La guerra política de los recortes entre recortadores proporciona un chirriante espectáculo. “Los recortes que yo hago son justos, justificados, justificables, absolutamente necesarios. Los que haces tú no tienen ningún fundamento, son abusivos y merman los derechos ciudadanos ya consolidados”. “Los recortes que haces tú son contrarios a los derechos. Los recortes que hago yo son los más adecuados para salir de la crisis”. “Estás haciendo tú demasiados recortes sociales”. “Los recortes sociales los comenzaste tú: que si sueldo de los funcionarios, que si pensiones, que si cheque bebé…” ¿Por qué no nos ponemos todos -¡todos!- de acuerdo en los recortes necesarios para solucionar los problemas? Y los explicamos con claridad, que no somos tontos los ciudadanos.