jueves, 28 de julio de 2022

3 libros 3 de Antonio García Velasco

 

3 Libros 3 de Antonio García Velasco

 

Últimos libros para información, recopilación, constancia y porque a alguno puede interesar:

 


Libro de cuentos con prólogo de la catedrática de Literatura de la Universidad de Cádiz, Virtudes Atero Burgos: EL PUÑAL EN LA ESQUINA DE LA MESA (Portada de Mariano Fernández Cornejo): “Las narraciones transitan por los más variados mundos: el amor, el deseo, la libertad, el miedo, las relaciones con los otros, el sexo y… el humor, el puro regocijo, la ironía…”


PASATIEMPOS CON PALABRAS Y CITAS DEL QUIJOTE, es uno de esos libros no escritos, o sea, confeccionados mediante aplicaciones informáticas que he desarrollado con fines didácticos o para estudios filológicos. Un divertido conjunto de sopas de letras, criptogramas, caligramas y relaciones de enunciados. Está basado en las primeras mil palabras lexicales del Quijote ordenadas alfabéticamente.




 DUEF OF REFLECTION, libro singular, editado en Japón, en español, inglés y japonés. Son haikus. Cien haikus originales que fueron replicados y traducidos por la poeta japonesa Ikuyo Yoshimura de modo que aparecen otros cien de ella, en japonés, inglés y versión al español hecha por mí.


sábado, 16 de julio de 2022

Soneto POESÍA DE LA EXPERIENCIA

 

Poesía de la experiencia

Antonio García Velasco


 

Sin preocuparos por los calcetines

perdidos en proceso de lavado,

os marcháis tan campantes a los cines

que en playas de verano han instalado.

 

Os gozáis con los filmes y los fines

felices y después tomáis helado

al frescor de la noche y libidines

si al cuerpo le apetece ya acostado.

 

Y el pobre calcetín sin su pareja,

llorando amargamente y sin poder

encontrar un consuelo con la queja

 

a un amigo del alma, sin tener

a quien contar su angustia y su conseja.

¡Qué triste vida damos sin querer!





miércoles, 8 de junio de 2022

099 Microcuento EL DESEMPLEADO

 

El desempleado

Antonio García Velasco

 

El periódico habla de mí. De mi desgracia, quiero decir. De mi desazón. O de mi esperanza. Anuncia el titular que para las cien plazas de empleo municipal se han presentado cinco mil seiscientas solicitudes y una es la mía. Unamuno habla de intrahistoria para referirse a quienes nunca figuran en la historia. Soy el intrahistórico por antonomasia, porque seguro que la bolsa en la que he entrado se rompe con mi peso, digo con mi mala suerte y ni siquiera me cuentan en la historia del empleo municipal. He dicho mi peso, pero mi peso se va perdiendo poco a poco porque con tanta crisis, con tanto virus, con tantos estragos de la pandemia apenas si como, tan sólo cuando alguna vez paso por los comedores sociales o visito a mi madre, viuda, pensionista, apurada siempre y siempre dispuesta a cuidar de su hijo, el único, el desgraciado hijo… vaya, se me ha escapado la palabra, la despreciable palabra: "Estudia que no seas un desgraciado", me decía mi padre. También él murió en la desgracia. Pero yo le había hecho caso y había estudiado. De nada me ha servido. A lo mejor es que tenía que haber estudiado otra cosa. Nunca se sabe. Me gustaría que la bolsa en la que figura mi nombre no se rompiera y me permitan trabajar, o sea, salir del apuro. A veces he tomado la zampoña que me dejó mi abuelo, el pastor. Él mismo me enseñó a tocarla. Hice el intento de situarme en la calle, poner el plantillo y esperar que mi melodía sacudiera unas monedas del bolsillo de los transeúntes. Los únicos dineros que recibí aquel primer día tuvieron el puñal de una humillación: fueron los de mi ex. Recuerdo que estuvimos muy enamorados. Pero el paro nos complicó la vida y la relación. Nos separamos. Ella está trabajando. Menos mal. Para ella, claro. Al día siguiente, tocando mi rústico y pastoril instrumento estaba, cuando me apartaron del lugar, me pegaron y amenazaron pretextando que ese sitio de la acera estaba asignado a otro pedigüeño. ¿Cómo es posible, cómo? En aquel momento, ni la prensa se hizo eco de la paliza. Hoy, sí habla de mí el periódico, yo soy una de las cinco mil seiscientas personas que ha solicitado empleo en el Ayuntamiento. A lo mejor cambia mi suerte y mi peso, ya mermado, no rompe la bolsa.

jueves, 26 de mayo de 2022

098 Microcuento ¿VERISMO?

 

¿Verismo?

Antonio García Velasco

 

Acababa de comprar un cucurucho de helado de vainilla con chocolate. Escuchó una prolongada pitada y antes de llevarse a la boca la apetitosa bola que sobresalía del cono de galleta, ya estaba ella zamarreándolo como si se tratara de la presa que un lobo tuviese atrapada entre los dientes.

—El médico te ha prohibido que comas helado. No me seas inconsciente del peligro que supone que ingieras azúcar.

El helado había caído sobre los ladrillos de la acera y el hombre sufría estoicamente el zarandeo y la pérdida de su golosina.

—De todas formas me voy a morir pronto. ¿No puedo permitirme un capricho?

—No tienes derecho a precipitar tu muerte comiendo lo que los médicos te tienen prohibido.

La mujer había dejado de violentarlo, salvo en el hecho de tomarlo del brazo y tratar de apartarlo del lugar en el que se apilaban los curiosos.

—Señora, señora, no es plan de tratar así al pobre hombre.

—Lo trato como me sale de las entrañas. No es cosa vuestra. No quiero que se me muera de un ataque de hiperglucemia...

—¿Y tenía que zamarrearlo de esa manera?

—No me quiere hacer caso y el médico le ha prohibido los helados, los pasteles... ¡Y qué tiene que importaros a vosotros? ¡Largo, largo!

Apresuró el paso tirando de la manga del marido hasta que se alejó del grupo de los inesperados espectadores.

—No vuelvas a hacerlo, no vuelvas a poner en peligro tu vida.

—Santa mujer, no te preocupes: tengo hecho un seguro de vida en tu favor.

 

sábado, 30 de abril de 2022

097 Microcuento LA PESCA DEL SILURO

 

La pesca del siluro

Antonio García Velasco

 

Vicente llenó el depósito de gasolina y se dirigió a la zona de aguas profundas del Gran Río dispuesto a pescar un siluro. Su hermano había sido noticia por haber pescado el ejemplar mayor de los registrados en la historia del país. Él tenía que superarlo y no descansaría hasta conseguirlo.

Era consciente de que el siluro es un pez superpredador y que llegó a las aguas del río por manos irresponsables que pretendían lucirse con la pesca. Pero, aunque puede llegar a 180 kilos y 3 metros de largo, su carne no es apreciada y, por otra parte, es voraz y se come todo lo que alcanza: peces, aves o pequeños mamíferos. Por ello, estos peces de aguas dulces constituyen una amenaza para los ecosistemas de los que no son oriundos.

Su amigo Roberto lo esperaba en su barcaza con las manos pringosas de churre. Le había prohibido intervenir en la pesca, ya que quería la exclusividad de la gloria superando a su hermano en la captura de un siluro gigante. Temió que la suciedad de sus manos anunciase una avería en el motor de la lancha.

—¿Qué ha ocurrido, Rober?

—Un pequeño fallo que ya está reparado. Nos vamos cuando quieras.

—Me dejarás solo, ¿verdad?

—No te voy a ayudar, pero tampoco te dejaré solo. El motor puede averiarse nuevamente.

Vicente se resignó a salir acompañado. Había preparado una caña y un sedal bien resistentes y los cebos adecuados para el anzuelo. Estaba seguro del éxito de su jornada de pesca.

Al más mínimo indicio de la presencia de siluros, arrojó el anzuelo. Pronto notó el tirón y comenzó a recoger el sedal. Pero una fuerza superior a la propia lo arrastraba. Fue inútil la resistencia y cayó al agua. Roberto, con tremendo esfuerzo, consiguió salvarlo.

—Era más grande que el pescado por mi hermano, ¿verdad? Volveré a por él, volveré, juro que volveré.

 

jueves, 21 de abril de 2022

096 Microcuento LA EGRESADA

 

La egresada

Antonio García Velasco

 

Cuando en la entrevista de trabajo, Maruja Hernández dijo que era egresada de la Licenciatura de Farmacia, la ignorancia de Fermín Cortés le hizo pensar que aquella joven hispana no había podido estudiar por falta de aptitudes o recursos económicos.

—No te preocupes, Maruja —dijo compadecido y, a la vez, admirado de la belleza de la joven—. No es necesario que todo el mundo estudie. Una persona puede ganarse bien la vida si es trabajadora y tiene buenas disposiciones. Porque no le faltará quien la contrate. Ten la seguridad.

—¿De qué me está hablando? —preguntó ella.

—De lo que acabas de decirme, Maruja, de que no has podido estudiar.

—Le estoy diciendo que soy egresada de la Facultad de Estudios Superiores de la Universidad de Puebla en la especialidad de Farmacia. Mi título me faculta para trabajar en todo lo relacionado con medicamentos, cosméticos y productos de higiene, desde control de calidad hasta la evaluación, fabricación, tipificación y límites de tales productos, pasando, obviamente, por su comercialización. Mi currículum bien lo dice. Es decir, mi formación es muy adecuada para ejercer el trabajo que ofrecen.

Fermín Cortés no supo qué contestar y, tras la duda, sólo dijo a la candidata que ya le avisarían si era la seleccionada. Pero, bien sabía que nunca tendría cerca de sí un testigo de su torpeza.

 

lunes, 11 de abril de 2022

095 Microcuento PARTITURAS EQUIVOCADAS

 

Partituras equivocadas

Antonio García Velasco

 

Andrés Curtidor, el sochantre, estuvo presuntamente errado aquel domingo. Dirigía como de costumbre el coro de la catedral y equivocó las partituras: propuso cantos de Navidad cuando era tiempo de Cuaresma, cantó al nacimiento de Jesús cuando la Iglesia celebraba su pasión y muerte.

El obispo le llamó la atención y él respondió con el escrito que volcó de una plumada sobre el folio blanco: "Puedo celebrar el amor y un nacimiento, pero no el sufrimiento que lleva a la muerte".

Dejada la nota, desapareció sin dejar rastro de su marcha.

 

Años después, gracias al párroco de un lejano pueblo, el obispo llegó a saber que el antiguo canónigo había abandonado la vida religiosa y, en compañía de Julieta, una bella campesina, cuidaba una huerta de productos ecológicos que se distribuían por Internet. El obispo fue a visitarlo con intención, quizás, de pedirle explicaciones. Curtidor se limitó a exponerle que los insectos que cuidaban con esmero tenían la función de facilitar la polinización natural de sus plantas. Luego lo invitó a comer y el eclesiástico quedó maravillado de la calidad y sabor de las hortalizas ecológicas que llenaron los platos.

Julieta apareció en el último momento con un niño de la mano. El obispo se le quedó mirando y comprendió los motivos que tuvo el canónigo para equivocar las partituras y abandonar la catedral.